Cuando hablamos de la domiciliación nomina, nos estamos refiriendo básicamente al hecho de encargarle a una entidad financiera la administración de nuestro sueldo. Para el común de los trabajadores, quienes esperamos ansiosamente el día de pago, el manejo de nuestro activo más valioso no es algo que debamos tomar a la ligera.

En primer lugar debemos de ser conscientes de que la administración de nuestra nomina es algo muy valioso para las entidades bancarias. Lamentablemente, los españoles no hemos sabido sacar provecho de esto y, según datos del Banco de España, el 42% del ahorro nacional se encuentra en cuentas sin remunerar.

La guerra por los pasivos ha desatado una verdadera feria de regalos y beneficios para los usuarios. Con el afán de hacerse con el sueldo de los españoles, los bancos han mejorados sus cuentas remuneradas, la rentabilidad y disposición de efectivo (permitiendo los famosos adelantos de sueldo), productos especiales y regalos, entre otras cosas, son las principales armas de los bancos para convencer al ahorrista.

Otro beneficio importantes de domiciliar tu nomina es la capacidad de juntar todos tus recibos a una sola cuenta bancaria sin que esto nos represente un desembolso adicional. Esto no cae nada mal en momentos en los cuales no posees el tiempo para hacer los pagos del mes: seguro, teléfono, luz, agua, gas, etc. La entidad bancaria administra tus facturas y te permite mantener un mayor control sobre tus egresos.

El problema es que buena parte de estas propuestas son sólo para nuevos clientes. Esta táctica, copiada directamente de las operadoras de telefonía móvil, se está imponiendo con fuerza en el sector. Los depósitos de alta rentabilidad a un mes, como oferta de bienvenida, son ya habituales en este juego del "robo" de clientes. Una vez convencido el cliente, son los asesores financieros, quienes trataran con el usuario y le ofrecerán otra serie de productos.

En cualquier caso, antes de lanzarse a por una de las ofertas conviene valorar muy bien aspectos como los periodos de permanencia que se suelen exigir en el caso de los regalos, que pueden suponer un problema posterior para, por ejemplo, contratar una hipoteca en otra entidad. Del mismo, modo, tampoco hay que dejarse seducir por un regalo en concreto, sino abordar la situación desde un punto de vista financiero y traducirlo directamente a dinero. Sólo así se podrá valorar adecuadamente la oferta.