Como bien sabemos, en la Bolsa de Valores se negocian oficialmente acciones, valores y productos financieros con derecho a suscripción. Este mercado secundario requiere de algunas reglas y principios para poder operar en bolsa sin inconvenientes y participar de los movimientos bursátiles en el marco de la Ley.

El primer paso, además de la decisión y análisis de tendencias del mercado, es determinar con que broker u operador intermediario vamos a trabajar; este ente es el encargado de efectuar la administración de la cartera del inversor, realizando operaciones de compra-venta de valores, verificación de dividendos, asesoramiento al inversionista e incluso participa en las juntas de accionistas como representante oficial.

Teniendo ya determinado y contratado el broker, es necesario aperturar una cuenta de valores (o de intermediación), aquí podemos verificar las entradas y salidas de efectivo correspondientes a los movimientos que el broker realiza y se relacionan con nuestra cartera. En esta cuenta es necesario ingresar una provisión de fondos, la finalidad de este dinero es cubrir posibles imprevistos que siempre ocurren en el conjunto de operaciones bursátiles y que por lo general representan gastos de negociación.

Por último es necesario emplear la tecnología, a los medios tradicionales se ha sumado actualmente el Internet, facilitando la tarea de transmitir las órdenes de compra y venta al broker intermediario. Tengan en cuenta que es necesario, con respecto a este punto, emitir órdenes precisas y con datos claros, tanto del inversor como del tipo de operación; debemos verificar con el broker si es conveniente indicar el precio, si no se entenderá al valor de mercado de la sesión correspondiente al día y servirá de parámetro de negociación hasta el cierre de sesión.